Acuerdo Comercial entre la Unión Europea y el Mercosur; una mirada a la oportunidad

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El 28 de junio pasado, se firmó un acuerdo político de asociación estratégica entre la Unión Europea y el Mercosur que supone un nuevo gran desafío para el desarrollo de ambas regiones. La firma del acuerdo pone fin a una negociación que ha durado más de veinte años. Las negociaciones  se vieron influenciadas por la oposición de ciertos países respecto de los cuales se compite en relación a los mismos productos, principalmente agrícolas.

 

¿Cuáles son los elementos más relevantes? 

Se trata de un acuerdo de libre comercio “mixto” o de “nueva generación” que combina secciones clásicas (reducción o eliminación de aranceles sobre una serie de bienes) y más modernas (acceso recíproco a licitaciones públicas, limitaciones impuestas a empresas del Estado, compromisos de política interna como promover la sostenibilidad ambiental y laboral, o el mantenimiento de políticas de competencia, mecanismos de diálogos y de resolución de controversias por arbitraje, etc.).

¿Ya es aplicable?

No. Si bien se trata de un acuerdo ambicioso y se prevé un impacto mayor para Uruguay (particularmente en materia de posibilidades de importación y en abaratamiento de importaciones), es importante entender que falta todo un proceso de ratificación en ambos bloques antes de que el acuerdo pueda entrar en vigencia.

Esta es una etapa relevante y que pone a prueba la viabilidad del acuerdo. Se requiere por un lado, la aprobación parlamentaria por todos los países integrantes del Mercosur, quienes deberán seguir su correspondiente proceso de aprobación. En cuanto a la UE, como se trata de un acuerdo que excede su competencia exclusiva, deberá ser ratificado no solo por sus órganos, sino también por parte de cada uno de sus Estado Miembro, lo cual implicará en muchos casos involucrar los parlamentos nacionales e incluso regionales. El anuncio del acuerdo ha provocado ya la oposición de varios sectores en países de la UE (agricultores, ecologistas).

Entonces es esperable que el proceso de ratificación sea muy complicado dentro de ambos bloques y por eso es importante ser realista en cuanto a (i) las chances de ratificación y entrada en vigencia del acuerdo, y (ii) en caso de suceder, el plazo en cual sucedería.

¿Cuál es el impacto del acuerdo?

Nos encontramos ante un mercado de bienes y servicios integrado por casi 800 millones de personas, que representan una cuarta parte del PBI mundial, suponiendo un comercio recíproco de casi noventa mil millones de dólares. La UE es la segunda economía mundial y representa el segundo destino comercial de los productos de Uruguay.

Desde el punto de vista económico, el acuerdo supone eliminar aranceles para más del 90% de las exportaciones que provengan del Mercosur con destino Unión Europea y otorga trato preferencial para casi la totalidad de los productos en donde los aranceles no se eliminan. Si efectuamos una distinción entre bienes industriales la UE está liberalizando casi el 100% del comercio relativo a dichos bienes mientras que el Mercosur lo hace en un 90%. En relación con los productos agroindustriales se eliminará aranceles de importación para más del 80% de los productos y para más de un 17% de los productos restantes se dispondrán cuotas o preferencias fijas, excluyéndose solamente algunos productos. Se establecen además privilegios para los servicios que implican igualar las condiciones de acceso de los mismos como si provinieran de la UE, muchas de las desgravaciones son graduales.

Debe tenerse en cuenta que este tipo de acuerdos también tiende a fomentar las inversiones en ambos países y desde este punto de vista generan una enorme oportunidad de cara al futuro.